Estuvimos la noche del 1 de enero y estuvo fenomenal. Toda la casa está decorada con mimo y detalles. La habitación lo mismo. Disfrutamos leyendo y viendo el fuego en la chimenea. En verano tiene que ser una delicia con la piscina, las hamacas, etc. Un sitio slow, slow. Y el desayuno maravilloso.
Inmejorable trato y atención. Todo muy cuidado, hasta el último detalle. Hay mucho trabajo y dedicación de sus propietarios en la casa. Estaba todo perfecto. Volveré sin dudarlo. Lo recomiendo sin dudas.
Llevamos años quedándonos en esta casa,ya casi nuestro hogar para pasar unos dias siempre en Agosto ....y sólo puedo hablar maravillas de la cas,los desayunos que nos sirven, del Sr. Antonio,la Sra. Julia y todos los que allí trabajan! Yo me siento còmo en casa y los niños también. Además la zona es increiblemente bella para aquellos que no les importe coger el coche para llegar a playas salvajes,sin urbanizar,aguas claras y arena finísima!
Se trata de una casa típica alentejana situada en medio de la carretera que une Brejao con Azenha do Mar, en pleno Alentejo y muy cerca del Algarve. La instalación te hace sentir a gusto. Aunque las habitaciones no son enormes, tienen de todo y son comfortables. El baño también es correcto. En cuanto al exterior, cada habitación tiene una par de sillas para relajarse en el jardín. La piscina está vallada para seguridad y el agua tiene una temperatura óptima. El desayuno es su punto más fuerte. Se desayuna en una gran mesa principal, con embutidos, pan exquisito, todo tipo de yoghourts y, especialmente, tartas caseras hechas al momento. Todo buenísimo. El trato con los propietarios es educado. Son algo secos (al menos con nosotros) pero siempre correctos. La situación de la casa permite visitar las mejores playas de la zona, que puedes encontrar en un radio de 20-30 km: Arrifana, Monte Clérigo, Odeceixe, Zambujeira, etc. A destacar la espectacular playa de Carvalhal, a menos de 5 minutos en coche. El pueblo más cercano es Brejao, que es mínimo pero con ambiente nocturno gracias a dos restaurantes que están siempre llenos. A 15 minutos están Zambujeira (norte) y Odeceixe (sur), con oferta gastronómica muy amplia los dos.…
Nos alojamos en el mes de agosto y disfrutamos de una estancia tranquila y confortable y un sueño reparador. Las habitaciones, cada una de un color (y con toda cantidad de detalles a juego) tienen un encanto hippie y alternativo. El desayuno es fabuloso y además tienes a tu disposición cafetera e infusiones en la zona común, a cualquier hora. La zona exterior la encontré algo degradada, da la impresión de que la planificación inicial (distintos espacios bajo sauces, junto a los juncos e incluso un estanque) está inacabada o descuidada... No obstante, lo encuentro ideal para niños (pequeña piscina vallada y zona de columpios). El lugar está algo alejado de las poblaciones y de las playas de la zona, el coche resulta imprescindible.
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