La Seu: La Catedral de Palma de Mallorca

La Seu es el monumento más emblemático de Mallorca, levantada sobre un promontorio sobre la muralla y el mar, preside el centro de la vertiente marítima del casco antiguo de Palma de Mallorca. Es un tributo del hombre a su fe cristiana, expresado en la belleza y la magnificencia de un conjunto arquitectónico, construido a lo largo de los siglos, en el interior del cual la luz explota dentro de la oscuridad a través de sus vidrieras. En definitiva, es una obra de arte que no deja indiferente al que se acerca a contemplarla. En el siglo XIII, Jaume I ordenó la utilización de la antigua mezquita mayor, previamente purificada, como templo para el culto cristiano, dedicado a Santa María. En el mismo lugar donde se construiría la Seu. La catedral de Mallorca está relacionada con la conquista catalana y se pone de manifiesto la vinculación política del monumento, que fue proyectado como templo para el culto católico, a la vez que panteón de los reyes de Mallorca y escenario de sus coronaciones. El edificio de la mezquita se utilizó hasta el siglo XIV, del cual la Seu conserva su orientación, mientras se hacían las obras del nuevo templo. Cuando se llegó a la altura del portal lateral, la mezquita fue derruida. En esta época se cambió el plan de construcción, aumentando la altura del edificio, lo que explica una cierta desunión entre la cabecera y la nave del templo gótico. En 1601 el edificio era terminado y consagrado, si bien desde entonces ha sufrido múltiples reformas, la última fue dirigida por el arquitecto Antoni Gaudí entre los años 1904 y 1914. La fachada principal es el resultado de su reconstrucción, después de los graves desperfectos sufridos por los efectos de un terremoto en 1851. Presenta cuatro grandes torres y un frontón que contiene un relieve de la Dormición de la Virgen María, coronado por una imagen de la Asunción de María. A media altura se sitúan cuatro esculturas que representan a Ramón Llul, San Pedro, San Pablo y a Santa Catalina Tomàs. El portal Mayor, de estilo entre el renacimiento y el manierismo está presidido por un imagen de la inmaculada concepción, rodeada de los quince símbolos de la letanía mariana. Sobre el cual hay un gran rosetón, de casi cien metros cuadrados. Es el rosetón gótico más grande del mundo. En el interior presenta unas divisiones con veinticuatro triángulos, la mitad de los cuales forman la estrella de David. El portal del Mirador en el lado del mar, es una muestra de escultura gótica con un bajorrelieve que representa la última cena de Jesús, y a Dios Padre con seis ángeles en la parte superior. Todavía faltan estatuas, que se tenían que colocar en los nichos vacíos, desde que las obras se dieron por acabadas en 1401. La fachada de la Almoina en el costado norte, tiene unos ventanales cegados por los retablos barrocos de las capillas interiores. Son resaltables lar gárgolas, que representan animales fabulosos. En el mismo costado está la torre del campanar de 48 metros de altura, donde se encuentran las nueve campanas de la catedral, de entre las que destaca Eloi, de dos metros de diámetro y 4.517 kg, fundida por última vez en 1593. A continuación se encuentra la casa de la Almoina, una rara muestra del gótico civil mallorquín. Su nombre proviene de las limosnas (almoines) que allí se repartían a los pobres, a la salida de misa. Actualmente sirve de entrada al museo de la catedral. La planta de la Seu es un gran rectángulo, con un área aproximada de 6.600 metros cuadrados y una capacidad para acoger a 18.000 personas, dividido en tres naves de ocho tramos, más una cabecera que contiene un ábside por cada nave. El ábside central tiene una capilla alta, la de la Trinitat donde se encuentran los sepulcros de los reyes de Mallorca Jaume II y Jaume III, y el presbiterio, también llamada Capilla Real donde está el altar mayor, sobre el cual cuelga el baldaquín realizado por Antoni Gaudí. Los tramos laterales, entre contrafuertes, son ocupados por dieciséis capillas. La cubierta es de vueltas ogivales o de crucería apoyadas en una parte, sobre catorce pilares octogonales de una impresionante altura de 21,47 metros, por la otra parte, sobre los muros laterales, sostenidos por arbotantes y contrafuertes exteriores. Las vidrieras de los ventanales ofrecen un impresionante juego de luces y colores, aunque muchos han sido tapiados o permanecen detrás de retablos. En el interior hay múltiples esculturas y pinturas religiosas de diferentes estilos y épocas, mayoritariamente góticas y barrocas. Recientemente, en uno de los ábsides laterales, se ha instalado un gran mural cerámico, obra de Miquel Barceló, el artista plástico contemporáneo de más renombre internacional en Mallorca. A la salida de la visita de la Seu, hay un claustro barroco del siglo XVIII, donde se pueden observar algunos restos romanos, gracias a un cristal sobre el suelo.