Viajar en agosto a Lituania

CONSEJOS

Aunque marca agosto el verano, aquí parece el invierno bueno de Madrid.

Llevar abrigo, chubasquero, botas o zapatillas impermeables, una buena cazadora, la use 5 de los 7 días que pase allí.

Alquilamos por Interprise, a través de rentalcard, buen precio, te devuelven la franquicia si tienes algún percance.

No hace falta GPS, con descargar los mapas sin conexión de google es suficiente.

1 DE MADRID VILNUS A SIAULIAI

Nuestro vuelo con Ryanair, salimos 7.15 hs de Madrid, llegamos a Vilnius a las 12.15 sin ningún retraso. Lituania tiene 1 hora más.

Fuimos a una cafetería pequeña antes de recoger el coche, ERROR. Primero recoger coche, luego café, sino habrá mucha gente y la espera es larga.

De Vilna directos a Europos Parkas, aquí escultores contemporáneos exhiben sus obras en zonas verdes preciosas.

Está la escultura más grande del mundo realizada con televisores de la época rusa construida como un laberinto en torno a una estatua de Lenin caída.

Cobran 2 euros el coche y 8 euros por persona, la verdad es un bonito parque con mucho verde, sino pasas por ahí no vale la pena hacer kilómetros. Pero a mi me gustó.

Comimos en el restaurante del parque, 28 euros los 2 personas, salmón con verdura, copa de vino y agua..

Después del paseo que nos llevó unas 3 hs, directos a Kernavé, 35 km de Vilnius.

Una ciudad preciosa muy bien cuidada y limpia. Con un sitio arqueológico de gran importancia, es gratuito, hay una cabina de entrada, en ese momento no había nadie, por lo tanto no puedo saber si se cobra.

La visita lleva 1 hora como mínimo, hay varios montículos de castillos y ruinas de pueblo medieval con vistas muy bonitas al rio .

Kernavė fue una ciudad feudal de gran importancia en la Edad Media, declarada patrimonio Mundial en el 2004.

Al terminar el paseo pusimos rumbo a Siauliai.

Llegamos al hotel Saulys a 80 euros la noche con desayuno, quizás el mejor de la zona, cuando entramos nos pareció un poco lúgubre, eso que eran las 19 hs. a media calle del pequeño centro.

La atención muy buena, la chica había ido de Erasmus a Salamanca y se esforzó mucho para hablarnos en español, es de agradecer.

La habitación bien.

Salimos un poco para no ir a dormir tan temprano , a 5 calles está la iglesia de San Pedro y San Pablo, merece la pena verla iluminada.

Cenamos en Cili Pica único que da cena hasta tarde, no es nada del otro mundo, los postres a 1.99 muy buenos.

El centro son 4 calles, con bares y restaurantes, mucha gente joven y animado.

Ya estábamos cansados y nos fuimos a dormir.

2 DE SIAULIAI A KLAIPEDA

Nos levantamos sobre las 9 a desayunar, desayuno bueno, el lugar un poco frío, pensar que es agosto. Había variedad de embutidos fruta y yogur.

La lluvia es nuestra protagonista, fuimos a dar una vuelta por el pueblo. Primero a la iglesia católica de St. George s

Solo a unas calles del centro, junto a la estación de tren. Fue construida en 1908.

Al principio, sirvió como iglesia del Ejército ruso, cuando se retiraron, los alemanes la utilizaron como almacén.

Está muy bien cuidada. Tiene un pequeño cementerio. Vale la pena acercarse.

Volvimos a la catedral de San Pedro y San Pablo , estaba abierta, es austera pero vale la pena.

Nos contaron que las guerras, incendios y tormentas devastaron constantemente la catedral

De aquí al lago El Lago Talkša, tiene varias rutas para bicicleta y andar. Hay que verlo.

Luego fuimos hasta el reloj de sol, se construyó en 1986 es un icono de la ciudad.

Hay un cementerio muy curioso, Siauliai cementerio o cementerio Talšos , muchas tumbas de la misma época, según nos contaron hubo una epidemia de cólera, tumbas de personajes importantes y soldados que murieron en la guerra.

El tiempo sigue siendo malo, nos vamos directos a la Colina de Las Cruces, solo a 10 km.

Realmente es impresionante. No sé si es algo para visitar o no, parece tétrico.

Claro está que es lo importante turísticamente hablando de este pueblo. Es gratis, cobran por usar los aseos 50 céntimos.

Muchos puestos para comprar cruces de todo tipo y tamaño.

Un aparcamiento de pago, vale la pena sino tienes que aparcar en la carretera.

La visita lleva 1 hora como mínimo, todo depende de como lo quieras ver está colina, si vas a ver cada pasillo, puedes tardar 3 horas.

De aquí a Kleipeda, muchos camiones en la ruta, antes pasando por el museo ruso Saltojokaro situado en un rincon del parque Zemaitija

Llegamos lloviendo para variar, nos acercamos a la oficina de información pedimos hacer tour en ingles no había nadie todos los visitantes eran Lituanos, por lo tanto, por libre con un folleto que vale 0.60.

Una pena hacerlo así, te pierdes mucha información interesante de este lugar.

La verdad que da un poco de cosita ver todo esto, pensar que hasta hace poco funcionó. Se abrió en 2011, era una antigua base subterránea de misiles nucleares soviéticos de la década de 1960, albergó cohetes hasta 1978. Fue una de las cosas más interesante que vi en este país.

Seguimos viaje a Orvidai Museo Homestead o como lo llaman ellos Orvidų Sodyba, realmente no vale la pena, solo si se pasa por ahí, es algo muy místico y raro, son piedras con formas, la entrada vale 3 euros y está hasta las 19 hs abierto. En la entrada hay un tanque de la II Guerra Mundial.

Nos vamos para el hotel Amerton Kleipeda, hotel malo, fea la recepción, lo mejor la atención y la ubicación, .

Cogimos 1 día a 49 euros y otro a 84 porque no había más habitaciones.

No vale ni 49. Viejo, feo, cutre, huele a pasado soviético.

El baño con cortinas de plástico del año de la pera.

Puertas de madera de 1/2 metro de ancho.

No tiene aire acondicionado, si quieres ventilar habitación debes abrir la ventana y aguantar el ruido.

Paredes de papel. Se siente todo lo que pasa en la habitación de al lado.

Parking 5 euros.

Dejamos las cosas y nos fuimos a cenar a Stora Atis, restaurante con muy buenas críticas en tripadvisor.

El lugar pintoresco, la comida no me gustó. Soy celíaca, el dueño no sabía que era, nada de la carta podía cenar.

Me hicieron un pescado al horno, que en mi vida comí algo con tanta espina.

No lo recomiendo. Vino bueno con precio razonable. A dormir esperando que el día amanezca mejor.

3 KLEIPEDA

Nos levantamos sobre las 9.30hs para desayunar, desayuno normal, el lugar bien.

Paseamos por la ciudad con un poco de lluvia, triste agosto.

Visitando el casco viejo, nos acercamos a los restos del castillo, protegido por un foso, no hay mucho para ver, un museo.

Cerca del castillo unas fotos, el campanario, recuerdan donde estaba la iglesia Luterana evangélica de San Juan. Era de 1696 y fue dañada en la II guerra Mundial. después de andar por la ciudad decidimos ir a a Palanga, ciudad de playa, a solo 25 km de Kleipeda, pudimos ver el sol.

Ir directos al parking para no dar vueltas, solo 1 euro.

Esta ciudad fue destruida por los suecos en 1710.

La calle peatonal muy larga llamada Basanaviciaus, animada, con bares y restaurantes, comimos en Dan Cuba, muy bien, carne, ensalada y patatas con vino y agua bien de precio, atención excelente.

Nos acercamos hasta la playa, amplias pero muy ventosa, llegar al muelle y pasear por el, muchísimo aire, el mar Báltico muy movido.

El muelle llamado también Puente Marítimo de Palanga se adentra en el mar 407 metros formando una L

Fue construido en 1884, con el tiempo los fuertes vientos y olas dañaron lo dañaron, se volvió a reconstruir, hoy es muy turístico. Dar un paseo por ahí merece la pena porque se ve la ciudad desde el mar

Al final de la peatonal está la Iglesia Católica De La Ascensión De La Virgen María con puestos dónde vende ámbar, merece la pena visitarla.

Volvimos a kleipeda en el trayecto paramos por otras playas para ver el mar Báltico con menos gente, no cenamos, a la cama directos para ir al otro día temprano al Parque Nacional del Istmo de Curlandia.

4 PARQUE NACIONAL DEL ISTMO DE CULANDIA

Nos levantamos desayunamos temprano para coger el ferry al Parque nacional del Istmo de Curlandia , sale cada 20 minutos, nos costó 11 euros cruzar con el coche, se tarda 10 minutos se llega a Smiltyné, al bajar te encuentras un parking con un mapa bastante grande con una breve explicación del parque y las rutas. aquí hay una antigua fortaleza que no visitamos.

A 2 km hay otra entrada, se pagan 20 euros, no es nada barato.

Este istmo Lituania lo comparte con la región de Kaliningrado, se puede llegar hasta la frontera, no se puede pasar sin visado ruso.

Dormimos en el parque, para poder recorrer todo con tranquilidad. Otra opción es ir y volver en el día, muchos lo hacen, se llevan su bicicleta para poder recorrer algo, todo sería imposible, hay muchos senderos.

Camino al hotel Vita Vita, en la ciudad de Juodkrantė, se extiende a lo largo de una laguna, en el trayecto íbamos parando, en todos lados se paga por aparcar, me parece increíble que después de cobrarte 20 euros por entrar pagues para dejar unos minutos el coche.

Llegamos al hotel, la habitación básica, 95 euros la noche, un poco caro por lo que te dan, el lugar pintoresco, estaba frente al lago, la atención excelente.

Dejamos las cosas y nos fuimos a Nida a comer y visitar el pueblo, muy animado. Sorprendente había sol, aleluya. Comimos en el grill house’as. Comida muy justita, salmón a la plancha, era muy tarde y no podíamos perder tiempo.

Al terminar de comer nos fuimos para ver el faro y una buena caminata a la Duna de Parnidis, para ir mejor hacerlo por dentro del parque, por el bosque, y luego se baja al pueblo, ya que luego se puede descender por escalares, sino será mucho más duro.

Preciosa caminata, disfrutando el aire puro, está todo indicado, hay restos de un reloj de sol, destruido por un huracán en 1999.

Al volver a nuestro hotel fuimos parando visitamos la duna más alta de la península, Vecekrugas. Pasar para el lado del Báltico y ver el atardecer una de las playas desiertas es increíble.

Llegamos al hotel un poco cansado, decidimos cenar allí, muy buena cena. A dormir para poder recorrer lo que queda y volver a cruzar a Kleipeda, para ir a Kaunas.

5 Del Istmo de Curlandia a Kaunas

9.30 desayunamos dejamos maleta en el hotel para ir a visitar la Reserva Natural Estricta de Nagliy, son dunas muertas de color gris, está señalizado en la carretera y se accede por una pasarela de madera, lleva una hora para visitar, se paga 2 euros por entrar.

Al terminar nuestra visita con mucho aire pero sol, nos fuimos a la colina de las Brujas o Bosque de hadas, muy cerquita del hotel. Entrada gratis. Un bonito paseo entre árboles, con tallas fantásticas y grotescas en madera de artistas locales, vale la pena ..

Pasamos a recoger maletas para ir al ferry que nos lleva a Kleipeda, en la ruta a Kaunas unos 215 km comimos en una gasolinera para no perder tiempo entrando algún pueblo.

Directos al hotel Park Inn by Radisson, buen hotel, parece hotel de empresa. Bien ubicado tiene parking eso es una ventaja para olvidarse del coche.

Salimos a pasear por la ciudad, llovía para no perder la costumbre.

En el ayuntamiento llamado también Cisne Blanco, está la oficina de turismo, en la actualidad cuenta con un museo histórico de la ciudad, los objetos más importantes una gran llave de la ciudad. Se celebran aquí ceremonias matrimoniales.

Cerca de la entrada principal a la Casa Consistorial se encuentra un horno de fundición de cera del siglo XVI.

Del ayuntamiento con algo de información nos fuimos al Castillo Kauno Pilis, casi todo puede visitarse gratis, solo queda fragmentos de la muralla y una torre.

La iglesia de la Santísima Trinidad, muy bonita, La casa del Trueno precioso edificio, no pudimos entrar.

Cathedral St. Peter and St. Paul estaba en obras pero pudimos entrar, aunque con poca luz, es preciosa, merece una visita.

Iglesia de los Franciscanos, muy bonita aunque por falta de medios está deteriorada, una pena con el valor histórico que tiene.

Cruzar el puente Vytautas, conocido también como Puente Aleksotas, fue destruido en la Segunda Guerra Mundial

Luego de dar vueltas por el casco antiguo volvimos al hotel para cambiarnos e ir a cenar. Cenamos en Uoksas, excelente restaurante, reservar por las dudas. Todo exquisito, platos originales y bien presentados.

A dormir que ya es tarde y nos espera otro día ajetreado.

6 De Kaunas a Vilnus

Desayunamos a las 10 hs, buen desayuno, muy completo. Dejamos maletas en el hotel para ir al museo NOVENO FUERTE. 3 euros la entrada

Merece la pena 100% es una fortaleza que construyeron los rusos, de 1910 al 41 se convirtió en una cárcel de la KGB. Después de la II Guerra Mundial el gobierno comunista la siguió usando como cárcel. Aquí se mataron a 30.000 judíos. La visita es como de 1 hora y se tarda en llegar desde Kaunas unos 20 minutos.

De aquí nos fuimos a por las maletas para pasar por Trakai antes de ir a Vilnius.

Tras 90 km llegamos a Trakai, precioso lugar, dejamos el coche en una parcela de una casa, que los dueños alquilan por 2 euros el tiempo que quieras estar y nos fuimos a visitar el castillo.

Está en una isla que se llega mediante un puente, la entrada creo que fueron unos 6 euros. Las visitas desde la orilla son impresionantes, ya que el castillo es de ladrillo rojo y el sol hace el resto. Se cree que es del 1400. Dentro hay varias galerías utilizadas como museo.

Comenzamos con sil y se terminó con lluvia, lo normal de este viaje. La visita puede durar 1 hora

Al salir comimos justo enfrente Bona Pizzería, muy buen lugar y atención. Cuando terminamos no llovía y aprovechamos para pasear por el pueblo que merece la pena. Se hacía tarde y teníamos unos 20 km hasta Vilnius.

Directamente al hotel, Shakespeare, hotel boutique, muy bonito en pleno casco histórico, con parking, importante como dije antes para olvidarse del coche. Cada habitación es distinta, el precio razonable.

Cenamos en uno de los restaurantes más famosos de Vilnus , Forto Dvaras, turístico total, será por los comentarios del tripadvisor. El lugar es muy curioso, con diferentes comedores y estilos de decoración. Parece una cueva, en la planta de abajo tienen extractores de humedad. Si eres claustrofóbico mejor no vayas. Tiene 2 cartas, las patatas fritas rellenas de carne están buenas. El codillo no me gusto y el pollo relleno de queso tampoco.

No lo recomiendo, solo si no hay otra opción. La atención es muy buena. Precios razonables. Mucho ambiente de gente joven. Ya era tarde caminamos un poco aprovechando que no llovía, luego a dormir.

7 VILNIUS

Nos levantamos a las 9.30 para desayunar, precioso lugar, aunque nos tocó en los sillones, un poco incómodo. Igual merece la pena, la atención buena, el desayuno está bien pero nada del otro mundo, teniendo en cuenta el tipo de hotel, me pareció escaso.

Salimos a recorrer la ciudad, el sol por fin brillaba con todo su esplendor.

Primero la plaza de la Catedral, lugar de mercados y ferias en el siglo XIX, el campanario de la catedral es el único vestigio que queda de esa época. La catedral, gratuita, el Palacio Real, solo lo visitamos por fuera, luego andando a la torre Gediminas, hay un funicular para subir, merece la pena andar, las vistas impresionantes, no entramos al museo, es lo único que se paga y creo que no merece la pena.

Bajamos pasando por el parque de Bernardine, muy bonito y cuidado para dirigirnos a la iglesia de Santa Ana, frente a la iglesia de San Miguel

Está ciudad hay que caminarla mucho, con un plano que nos dieron en castellano gran detalle pudimos recorrerla casi toda. Visitar todas las iglesias, cada una tiene algo diferente.

Imperdible la Puerta de la Aurora, desde arriba la vista de la calle es muy bonita, el retablo de la virgen espectacular.

Visitamos la república independiente de Uzupis, son varias calles cruzando el rio donde se agrupan artistas. Tienen su propio himno, su obispo, su presidente. Algo curioso.

Comimos algo en CAN CAN pizza, nada del otro mundo, es una cadena de pizzerías básicas, atención mala, tipo burguer.

Al salir directos a visitar el museo de la KGB, museo de las víctimas del genocidio, está ubicado en una antigua sede de la KGB. Está dedicado a los miles de lituanos asesinados, encarcelados o deportados por la Unión Soviética hasta 1960. Hay muchos testimonios de presos, pero lo que más me impacto es en la planta sótano están las celdas y una sala de ejecución. Terrible, pero hay que verlo. Estaba abierto en verano hasta las 17 hs, lleva mucho tiempo visitarlo.

De aquí a la Green house, museo de Sugicharai, este señor salvó a mucha gente en el holocausto, su casa está en Kaunas.

Hay que ir, no se puede pasar por alto este museo. Hay documentos de Sugihara y de algunos que logró salvar. Es gratis, en verano cierra a las 17 hs., llegamos a 5 minutos de que cerraran, nos dejaron pasar fueron muy amables.

En el altillo de la casa pasan un documental que se eriza la piel, luego apagan las luces y dejan una grabación de voces de la gente sufriendo por el bombardeo en las calles. Dan ganas de llorar.

Ya eran las 18 hs volvimos al hotel andando, fuimos a cenar a Zuvine, habíamos reservado porque es muy solicitado.

El lugar muy bonito, la terraza agradable si hace calor. Creo que en esta ciudad no conocen esa palabra. No me gustó la atención. El tartar de atún bueno, nada de condimento, sabor natural. Ensalada cesar con langostinos, estaba bien, postre de la casa 3 bolas de helado con mermelada de naranjas normalito, vino caro. Precio por persona de 30 a 45 euros y aparte la propina. No lo recomiendo.

Salimos del restaurante y dimos un paseo, todo muy bien iluminado pero mucho frio, decidimos ir al hotel, al otro día teníamos la vuelta a Madrid.

8 ULTIMAS HORAS N VILNUS

Por la mañana desayunamos, dejamos las maletas en la recepción, nos fuimos a dar una vuelta hasta las 12 que tuvimos que coger el coche para ir al aeropuerto.