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¡¡¡Menuda decepción con el hotel Marqués de Santillana!!!

Hace una semana que mi mujer y yo estuvimos hospedados, concretamente del día 12 de julio al día 19 de julio, y nuestra apreciación es más que pésima sobre este hotel. El único que se salva es el propietario, un señor muy educado y correcto en todo momento, así como también su ubicación (buenísima para visitar toda Cantabria, muy céntrica). En cuando al personal, SUSPENSO EN TODA REGLA, el servicio deja mucho que desear: al levantarnos la primera mañana por haberse cambiado de mesa dos personas en relación a la noche anterior, no encontrábamos nuestro cubierto y mi mujer se lo dijo a una camarera, a lo que ésta respondió que nos buscáramos la vida y encontráramos nuestros cubiertos, puesto que ese problema era nuestro y ella se negaba a colocarnos uno nuevo en otra mesa. Por otro lado, una vez comidos o cenados, las camareras se disponían a retirar TODO de la mesa aun quedándonos a hablar con nuestros compañeros de viaje, INCLUSO LAS BOTELLAS DE AGUA MEDIO LLENAS, disponiéndose acto seguido a preparar los cubiertos para el desayuno de la mañana siguiente, habiendo gente todavía en el salón, dando a entender que nos estaban echando. Además, especial atención a LAS DOS CAMARERAS MÁS JÓVENES, quienes una vez servidas las mesas se quedaban de pie en un rincón del salón hablando entre ellas y, según un compañero cercano a ellas, criticando a parte de los comensales presentes. ESTAS DOS CAMARERAS MÁS JÓVENES, además de lo dicho anteriormente mostraban una antipatía y sequedad impropias de un trabajo de SERVICIOS, puesto que la alegría y el buen trato son dos circunstancias obligadas en un trabajo de cara al público.

En lo relativo a la COMIDA, de cantidad aceptable y calidad regular, pero de VARIACIÓN muy pobre, puesto que entre ENTRADA y PLATO FUERTE no se podía cambiar ningún plato, no había alternativa y aquella persona que no comiera carne o pescado se veía obligada a no comer y renunciar así a uno de los platos. Viendo aquello y ante la protesta generalizada de nuestro grupo de viaje, a partir del tercer día las camareras se vieron obligadas a ofrecer tortilla francesa en caso de que algún comensal pidiera el cambio de plato. Tampoco nada normal, el repetir en un mismo menú, por ejemplo, un tipo de comida como 'patatas' por doquier siempre. Y en referencia a los DESAYUNOS, 0 en alternativas, puesto que siempre había magdalena o sobao acompañados estos dos de pan con mermelada de melocotón y tarrito de mantequilla; de beber café o leche. Una mañana un comensal pidió zumo y las camareras se lo negaron: ¡¡¡BOCHORNOSO!!!

EN GENERAL, el hotel de 3 estrellas MARQUÉS DE SANTILLANA en TORRELAVEGA ha resultado ser visto lo visto una CALAMIDAD, algo RIDÍCULO y nada RECOMENDABLE para aquel que quiera hospedarse como PENSIÓN COMPLETA. Lo único bueno, ya nombrado anteriormente, su propietario y su ubicación en la comunidad cántabra.