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“Excelente”

Le Chateau de Joel Robuchon
En el puesto nº 1 de 3.337 Restaurantes en Meguro
Certificado de excelencia
Intervalo de precios: 55 US$ - 326 US$
Cocina: Francesa
Más información detallada del restaurante
Información detallada del restaurante
Bueno para: Romántico, Reuniones de negocios, Ocasiones especiales
Opciones: Abierto hasta tarde, Comidas, Cenas, Reservas
Barrio: Shibuya, Harajuku, Ebisu
Opinión escrita 7 de abril de 2015

Ubicado al lado del Westin, sobresale por su arquitectura de tipo europea. De mas esta decir sobre su menu, ya que es conocido Mousier Robuchon. Delante de el se encuentra un jardin con esculturas y no es raro ver a parejas de novios sacandose fotos en el.

Fecha de la visita: marzo de 2015
Gracias, JoyceShelames
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2 - 6 de 241 opiniones

Opinión escrita 19 de abril de 2012

Cuando tenemos la oportunidad de viajar a París nos gusta ir a comer a alguno de los grandes restaurantes, como el Guy Savoy, La Tour D´Argent, L´Ambroisie o Le Grand Véfour, pero por una u otra razón no hemos podido ir al Joël Robuchon, entonces, ahora que estuvimos en Tokio pensamos que era buena idea conocer el de esta ciudad, la verdad es que no fue tan buena idea, este restaurante para nada está a la altura de los grandes de París, bueno, en algo sí está a la altura, ¡en el precio!

El lugar es muy interesante, toparse con un pequeño château francés reconstruido piedra por piedra en pleno centro de Tokio es de lo más excéntrico, pero así es Tokio, una ciudad fantástica y llena de sorpresas. Por dentro el restaurante deja mucho que desear, la decoración es muy fría y el ambiente no se queda atrás. La verdad es que no entendí el concepto, pretende recrear el lujo francés, pero con un toque moderno que no le va del todo bien. La decoración de las paredes es muy extraña, tienen como un marco de brillantitos y están cubiertas con una protección de vidrio con cancelería dorada, cursi y de mal gusto, además no le veo el caso a la protección, aunque sea un castillo original ¡ni que los clientes nos fuéramos a poner a tocar sus preciosas paredes! Las sillas y los manteles son negros, medio tétricos. Con tanto negro, dorado y brillantitos (incluso esparcidos sobre la mesa junto al arreglo floral) lograron una combinación muy desafortunada.

El servicio no es ni de lejos como el de los restaurantes 3 estrellas Michelin de París, y lo comparo porque éste también tiene unas inmerecidas 3 estrellas, yo le daría sólo 2.

Nada de esto nos hubiera importado gran cosa si la comida hubiera estado buena, pero tristemente no fue así. De entrada yo pedí una cosa espantosa a la que le llaman “Le Caviar”, viene servido en un vaso de cristal, es como una gelatina espesa que sabe a ¡CAMARÓN SECO!, del caviar ni sus luces, de veras, a lo que sabía era como a caldo de camarón, estaba horrible, tanto la consistencia, como el sabor, simplemente no me lo pude comer, le di una primera probada y no me gustó, pero le di una segunda oportunidad y no pude continuar comiendo, a lo mejor estoy exagerando, porque mi hijo no le hizo el feo y se comió la mitad. Ni a los meseros, ni al Chef, les preocupó en lo más mínimo que no me hubiera comido su platillo. Entonces pedí otra entrada, esta vez el Fois Gras, no estaba mal, pero definitivamente he comido otros mucho mejores, mi esposo también lo pidió y opinó lo mismo que yo.

De plato fuerte pedí la carne de res, estaba un poco dura y el acompañamiento era estilo japonés, brotes de bambú o algo así. Si quisiéramos comida japonesa, hubiéramos ido a un restaurante japonés, pero escogimos uno francés porque queríamos comida francesa, creo que ese fue nuestro error, porque en Tokio lo mejor es ir a un buen restaurante japonés, y hay muchos. Mi esposo pidió el cordero y tampoco le encantó. Postre, mejor ya ni ordené, mi esposo pidió quesos y llevaron a la mesa un carrito con una selección de diferentes chocolates. El único que salió contento de esa cena fue nuestro hijo de 18 años, que pidió el menú de degustación, eran varios platos, eso sí, muy bien servidos, pero ya no me acuerdo qué tanta cosa le sirvieron, uno de ellos era langosta.

Quizás nuestro hijo estaba de mejor humor que nosotros, o tenía más hambre y por eso no se quejó de la comida, pero la verdad, después de esta experiencia quedamos curados de espanto y ya se nos quitaron las ganas de conocer el Joël Robuchon de París.

Fecha de la visita: abril de 2012
    • Relación calidad-precio
    • Ambiente
    • Servicio
    • Comida
1  Gracias, Citlalimexico
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Opinión escrita 11 de julio de 2017

Fecha de la visita: mayo de 2017
    • Relación calidad-precio
    • Servicio
    • Comida
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Opinión escrita 11 de julio de 2017 mediante dispositivo móvil

Fecha de la visita: julio de 2017
Esta opinión es la opinión subjetiva de un miembro de TripAdvisor, no de TripAdvisor LLC.
Opinión escrita 1 de junio de 2017

Fecha de la visita: noviembre de 2016
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